Quizás ese sea mi resumen emotivo de los últimos días. Mundo de locos… Mundo incongruente… Viendo ese vídeo en el que un joven grita desde el andén del metro de Atocha (Madrid) “Estáis locos” porque los antidisturbios están disparando allí pelotas de goma, pienso en aquel momento en que perdimos la cordura.

La carga policial del 25S no fue, para nada, impecable. Es lo que tienen las cargas policiales, aunque al otro lado de la barrera haya alborotadores, infiltrados,… qué sé yo. Cuando el presidente de un país viaja a Naciones Unidas para exclamar en ese importante foro como es la Asamblea General que alaba a quienes no se manifiestan, quitándoles el derecho a expresar sus ideas a miles de ciudadanos desesperados y hartos de la situación económica y la clase política, hay que pensar seriamente a quién representa ese señor.

En una semana en la que los acontecimientos en Oriente Próximo han estado cargados de ira hacia vídeos y caricaturas sobre Mahoma, tengo serias dudas de que la sensatez abunde en el mundo que llaman “civilizado”. En España y en Holanda, decenas de personas fueron detenidas por intentar entrar en un festival de música con el aforo completo y por aparecer en una fiesta que una adolescente anunció en Facebook y luego canceló, respectivamente. En Egipto protestan por las “blasfemias” contra Mahoma,  y en Europa tienen motivos varios como cuando la diversión se les escapa de las manos.

Las protestas contra el bochornoso vídeo del profeta del islam se entienden por una cuestión de valores. Para un musulmán la religión está por encima de todo, incluida la libertad; mientras que en Occidente damos prioridad a esto último. Una libertad que luego descuidamos a la primera de cambio, junto a otros derechos como la intimidad. Solo hay que echar un vistazo al coladero de Facebook, de marca estadounidense, cuando deja al descubierto millones de mensajes privados mientras muchos de sus usuarios siguen confiando en la seguridad de sus comunicaciones. Una ayuda más para los servicios secretos estatales…

O el caso de Youtube, también norteamericano, que -en medio de violentos disturbios- retira los vídeos polémicos a petición de los Gobiernos, mientras estos últimos idean en alianza con los medios de comunicación locales formas de defender al profeta con películas y cómics. Prohibido representar la figura de Mahoma… Entre esas aguas me muevo esta semana, de polémica en polémica, con ganas de aferrarme a un referente cuerdo o… directamente alejarme de las noticias aunque de ellas viva.

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