Suena el teléfono. Te llaman desde un número desconocido. Contestas porque, obviamente, siempre cabe la posibilidad de que alguien quiera comunicarse contigo por amistad, por trabajo o por necesidad. Los primeros segundos bastan para darte cuenta de que acabas de cometer un error. “¿Alo?” “¿Quién eres?” “¿Quieres eres tú?” “¿De dónde eres?” “Que te he preguntado quién eres”. “Ah…”. “Has llamado a un número equivocado”. Cuelgas. Ya sabes lo que seguirá después. El susodicho (porque siempre es un hombre) te vuelve a llamar dos, tres, cuatro, cinco y hasta diez veces seguidas. No respondes. Lo pones en silencio. Esperas. Pero resulta que el acosador ya ha guardado tú número en su lista de contactos imposibles y cada cierto tiempo repite la misma maniobra. Da igual que sea la una de la tarde, las once de la noche o las tres de la mañana. Cada vez tentará de hablar contigo, nadie sabe muy bien si para ligar, para masturbarse o para ambas cosas. Entonces te quedas con sus once dígitos. Tratas de quitártelo de en medio colgándole sin parar, haciendo que pague llamadas interminables en silencio o pasándoselo a un compañero para que lo espante con su voz masculina, para que le vacile o para amenazarle con avisar a la policía. A veces funciona. Pero siempre hay alguien muy aburrido o solo en el mundo que decide insistir, violar tu intimidad de la forma más estúpida y molestar sin sentirse culpable. El acoso en las calles de Egipto es irritante, pero las llamadas anónimas parecen sacadas de una película de suspense… de las malas. Cuando parece que no hay escapatoria, que el imbécil de turno no quiere más que hacerse el gracioso, entonces descubres que el teléfono del que estás harta también puede ser tu salvación. Si hay egipcios que utilizan aplicaciones para saber si un número cualquiera pertenece a una mujer, ¿por qué no utilizas tú otras que bloqueen las llamadas de esa gente indeseable? Tan fácil como poner la tecnología de tu lado. Tan fácil como mandarles el mensaje de que ya no te volverán a acosar por unas pocas piastras.

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